Sagrado Corazón de Jesús

Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Consagrarse es entregar algo a Dios de forma estable: la propia vida, o la casa entera. No es un trámite ni una fórmula que haya que pronunciar sin fallo. Es una decisión que se dice en voz alta un día y se sostiene después con los días corrientes.

Qué significa consagrarse

En castellano corriente, consagrar es dedicar algo por completo a un fin. Aplicado a la fe significa reconocer que uno ya pertenece a Cristo por el bautismo, y decirlo expresamente, poniendo bajo su cuidado lo que uno es y lo que tiene.

Conviene deshacer un malentendido frecuente: la consagración no le da a Dios nada que no tuviera ya. No cambia a Dios. Cambia a quien la hace, porque le pone delante, con palabras, algo que quizá nunca había formulado.

Consagración personal

Puede hacerse cualquier día, solo, en casa o ante el Santísimo. Muchos eligen la solemnidad del Sagrado Corazón, el primer viernes de mes o el final de una novena, pero no hay ninguna fecha obligatoria.

Lo razonable es prepararla: confesarse si hace tiempo que no se hace, y dedicar unos días a pensar qué se está diciendo. Una consagración improvisada en treinta segundos suele durar lo mismo.

Oración de consagración personal

Señor Jesús, reconozco que soy tuyo y quiero decirlo con todas las letras. Me entrego a tu Corazón: mi cuerpo y mi salud, mi trabajo y lo que gano con él, mis afectos, mi memoria y todo lo que soy.

Te entrego también lo que me cuesta enseñar: mis miedos, lo que llevo mal, lo que no he sabido perdonar. No los escondo, porque tú ya los conoces.

Sé tú el centro de mi vida y no el añadido de los domingos. Cuando me olvide, acuérdate tú. Cuando no sepa qué hacer, sostenme.

Haz mi corazón semejante al tuyo: manso, paciente y capaz de querer sin calcular. Amén.

Consagración de la familia

Es la forma más extendida y la que da nombre a la costumbre de entronizar la imagen del Sagrado Corazón en casa. La familia se reúne, coloca la imagen en un lugar digno —no en un rincón— y reza junta la consagración.

En muchos sitios se pide a un sacerdote que bendiga la imagen y presida el acto. No es imprescindible, pero le da a la escena el peso que tiene.

Oración de consagración de la familia

Corazón de Jesús, hoy te entregamos esta casa y a quienes vivimos en ella. Queremos que estés aquí no como un cuadro en la pared, sino como quien conoce lo que pasa dentro.

Guarda a los que estamos y a los que faltan; a los que se han ido lejos y a los que están enfermos. Cuida especialmente a los más pequeños y a los más mayores.

Danos paciencia unos con otros, y la valentía de pedir perdón el mismo día. Que en esta casa se pueda llegar cansado y ser bien recibido.

Corazón de Jesús, reina en nuestro hogar. Amén.

Qué se hace después

Una consagración que no cambia nada al día siguiente no era una consagración. Sin convertirlo en una carga, hay tres maneras sencillas de sostenerla:

El precedente de León XIII

La costumbre de consagrarse al Sagrado Corazón tiene un precedente de peso: en 1899, con la encíclica Annum Sacrum, León XIII consagró al Sagrado Corazón el género humano entero. Fue un acto de enorme resonancia, y de él arranca la práctica extendida de las consagraciones personales, familiares y de naciones.

Fuentes

  • León XIII, carta encíclica Annum Sacrum, 25 de mayo de 1899.
  • Las dos oraciones de consagración de esta página son originales de este portal. No son textos litúrgicos ni se atribuyen a ningún santo: puedes usarlas, cambiarlas o rezar con tus palabras.

Fuentes verificadas el 12 de agosto de 2026.